Puertas: ¿Acorazadas o Blindadas?

Puertas: ¿Acorazadas o Blindadas?

Cuando un ladrón se propone ingresar a una vivienda, primero evalúa las aberturas para hallar un punto débil que le facilite el acceso. ¿La opción más práctica? Ingresar (¡y salir!) por la puerta. Por esa razón, con la instalación de una puerta de seguridad se desalienta a la mayoría de los cacos.

Las ganzúas, cuñas y las palancas siguen siendo las herramientas preferidas en los robos a viviendas españolas.

También la consabida técnica de deslizar el acetato de una placa radiográfica en la ranura del marco continúa dando frutos a los delincuentes, por las costumbres fuertemente arraigadas del típico vecino español. Muchos españoles se confían demasiado del mecanismo de traba automática de la cerradura y no pasan llave. Las láminas de las radiografías y los plásticos de las botellas de gaseosas son rígidos, a la vez que flexibles y delgados. Por tanto, sirven para empujar el resbalón de una cerradura a la que no se le ha echado llave. Más de un vecino ha reportado a la policía que presenció el preciso momento en que una hoja de radiografía asomaba por el marco de su puerta de calle. Por alguna razón u otra, previamente no había contestado las insistentes llamadas a la puerta o al teléfono y los cacos entendieron que no había gente en casa.

Con unas simples medidas de seguridad se pueden desalentar tales situaciones. Como mínimo, hay que acostumbrarse a cerrar con llave. Se debe tener la precaución de no dejar espacio entre la puerta y el piso, para desincentivar el uso de uñas de apalancamiento. Si lo hubiere, se puede agregar un listón y fijarlo con remaches. Mejor aún: instalar una puerta de seguridad.
En el mercado hay tres tipos de puertas reforzadas: blindadas y acorazadas. Se clasifican según la norma UNE EN 1627. Las clases indican que la puerta resiste durante cierto tiempo los ataques de herramientas comunes. Cabe recordar que la seguridad total no existe; con todo el tiempo del mundo, hasta la más segura de las puertas terminará cediendo. Claro que los ladrones no tienen todo el tiempo del mundo y la mayoría desistirá a los pocos minutos.

Una puerta clase 3 es capaz de afrontar a un ladrón que ataca durante 5 minutos con destornilladores, patas de cabra, cinceles o martillo de cerrajero. Una clase 4 tolera 10 minutos de ataques con herramientas más contundentes, como hachas o brocas de taladro de 13 mm. Una puerta de clase 5 resiste el embate de una amoladora y brocas de acero rápido.

Veamos en qué se diferencian las blindadas de las acorazadas.

Blindadas

A la puerta común de madera se le agrega una chapa de acero del lado interior de la vivienda. La plancha de acero tiene las mismas dimensiones de ancho y alto que la puerta, con lo que se gana en consistencia. También los cercos o marcos se revisten con chapa. Para mantener la estética, la plancha se recubre con una lámina de madera acorde.

En las blindadas de la marca Fichet, además, las bisagras se sustituyen por una hilera de pernios que abarca toda la altura de la puerta y se refuerzan en 8 puntos con un diseño anti-palanca.

Acorazadas

Estas puertas ofrecen mayor seguridad que las blindadas contra diversos intentos de efracción, como taladrados, aserrados y hundimientos. Existen muchas opciones de acorazadas, según el uso que se les quiera dar. Hay puertas especiales…

  • para trasteros, con aislante de cartón alveolar, recubiertas de doble plancha de acero y diseñadas para proteger lugares de almacenamiento.
  • de comunicación interior
  • de bisagras ocultas, como las del modelo Spheris, que cuentan con pernios invisibles
  • decorativas,
  • simples y de doble hoja, fabricadas a la medida

Aparte de resistir a la efracción de delincuentes oportunistas, otros modelos de puertas acorazadas se fabrican para situaciones especiales de riesgo y condiciones de uso. Por ejemplo:

  • resistentes al fuego. Contienen un material refractario capaz de detener las llamas por varios minutos (hasta 30, según el modelo). También contribuyen a impedir el paso del humo, principal causa mortal en un incendio.
  • resistentes a la intemperie
  • antibalas
  • y hasta resistentes a explosivos, para lugares donde se almacenan compuestos químicos peligrosos.