Ventanas y Persianas: El Punto Débil de las Viviendas Españolas

Ventanas y Persianas: El Punto Débil de las Viviendas Españolas

Cada mes, en España, se cometen unos 10mil robos con fuerza en viviendas, alrededor de 130mil al año. Eso significa que, cada año, uno de cada 350 españoles sufre un robo donde se ha forzado una puerta, ventana o balconera. El método más empleado, por lejos, consiste en violentar una ventana.
Los robos aumentan en verano, cuando mucha gente acostumbra irse de vacaciones y deja sus casas desiertas. Al contrario de lo que se suele creer, la mayoría de los robos ocurre a la luz del día, especialmente los fines de semana.

Según el Ministerio del Interior, los ladrones expertos, que usan herramientas sofisticadas, son minoría en España. Esos delincuentes sofisticados saben con qué se van a encontrar, qué botín podrán obtener, y preparan su golpe durante semanas tras una minuciosa observación de las rutinas de los moradores. Pueden usar taladros, mazas y hasta amoladoras para cortar metal, pues no les preocupa el ruido que generan. Como el botín esperado es grande, están dispuestos a exponerse a mayor riesgo.

No obstante, se sabe que la mayoría de los cacos, tiene gran aversión a las situaciones riesgosas. Los ladrones de poca monta prefieren una maniobra rápida y segura. Quieren entrar, tomar lo primero que encuentren de valor y salir cuanto antes. Con todo, causan pérdidas de unos 740 euros en cada operación en promedio, de acuerdo a las principales aseguradoras españolas. Estos malhechores no saben con qué se van a encontrar una vez dentro de la vivienda y, a lo sumo, están dispuestos a usar herramientas sencillas (un destornillador o una barra de hierro) para desquiciar las bisagras o forzar el marco de una ventana.

Persiana seguridad VALMY. PointFort-Fichet

Persiana seguridad VALMY. PointFort-Fichet

En Europa, la norma UNE-EN 1627 regula los requisitos que deben cumplir las persianas, ventanas y puertas peatonales para resistir “ataques de efracción” típicos de un robo. Como todos los materiales de construcción, las aberturas se ensayan en laboratorio. Por ejemplo, en el caso de una ventana de seguridad, se simulan distintos ataques que practicaría un ladrón:

  • tratar de romper los vidrios
  • intentar desmontar el vidrio
  • aplicar una uña junto a las bisagras
  • martillar un destornillador insertado en el punto de cierre
  • clavar cuñas a martillazos en los ingletes

Si la ventana resiste durante 15 minutos una batería de tales ataques, se la clasifica como grado RC2, apta para “riesgo normal” en viviendas. Seis de cada diez intrusiones en la vida real se llevan a cabo así, forzando los marcos de los cerramientos. Se presume que siete de cada diez robos registrados en España se debieron a una balconera o una ventana insegura.

Las persianas suelen ser un blanco fácil para los cacos. La persiana ideal cuenta con un sistema anti-apertura y tanto los bastidores como el cajón deben estar reforzados, preferentemente con doble capa metálica. Los tornillos de sujeción deben ser inoxidables y anti-vandálicos (la forma de la cabeza es tal que sólo se puedan destornillar con una herramienta especial).

Antes de decidirse por una nueva persiana segura, conviene comprobar que cuente con el sello de la norma A2P. La A en A2P es la sigla de “Seguro” (del francés “Assurance”), las 2P significan Prevención y Protección. La certificación indica que las persianas y ventanas con este sello habrán de resistir los ataques durante algunos minutos.

Finalmente, si está al alcance del presupuesto, un telemando que permita abrir y cerrar las persianas a ciertas horas programadas puede ser un recurso eficaz para hacer creer a los ladrones que la casa está habitada. Estos dispositivos son especialmente útiles durante las vacaciones o cuando por cuestiones laborales debemos ausentarnos muchas horas al día.